La carretera ya nos echaba de menos… y nosotros a ella.
Que viva “el querer, es poder”, que viva el viento que azota tu barco porque en cualquier momento se puede poner de tu parte, que vivan los tapers de las madres, que vivan los gentíos sedientos de trance, que vivan los camareros con capote, que viva el tiempo de “siembra”! más incluso que el de recogida de cosecha, que viva la gente sencilla, el código colectivo, el sol con nubes y el porro con mora de tabaco, que vivan los que no te ven pero te miran por si un día abren los ojos.
Si le queda grande se arremanga pero crece tan rápido que ya se ha sacado dos veces el bajo.
“Chavales!! otra vuelta más”














